ca-pub-2649426768334603 GRANDES TESOROS OCULTOS: TESTIMONIO FLAVIANO. ¿LA PRUEBA DEFINITIVA SOBRE LA EXISTENCIA DEL JESÚS HISTÓRICO?
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domingo, 3 de diciembre de 2017

TESTIMONIO FLAVIANO. ¿LA PRUEBA DEFINITIVA SOBRE LA EXISTENCIA DEL JESÚS HISTÓRICO?


fragmento del artículo publicado en Revista Clío Historia, nº 194. Noviembre 2017.
por Javier Martínez-Pinna

... uno de estos autores clásicos, tal vez el más polémico, es el historiador judeo-romano del siglo I Flavio Josefo, nacido en el 37 después de Cristo en el seno de una familia acomodada. Sus referencias a Jesús en su libro Antigüedades judías fueron recogidas por historiadores como Eusebio de Cesarea, pero sus palabras no resultaron creíbles al no ser Josefo un autor cristiano. El fragmento en cuestión es el que sigue: 

Por este tiempo apareció Jesús, un hombre sabio (si es correcto llamarlo hombre, ya que fue un hacedor de milagros impactantes, un maestro para los hombres que reciben la verdad con gozo) y atrajo hacia Él a muchos judíos (y a muchos gentiles además era el Cristo). Y cuando Pilato, frente a la denuncia de aquellos que son los principales entre nosotros, lo había condenado a la cruz, aquellos que lo habían amado primero no lo abandonaron (ya que se le apareció vivo nuevamente al tercer día, habiendo predicho esto y otras tantas maravillas sobre Él los santos profetas). La tribu de los cristianos, llamados así por Él, no ha cesado de crecer hasta este día (Antigüedades 18, 63, 64) 

Los partidarios de negar la existencia del Jesús histórico se apresuraron a utilizar este texto para reforzar sus planteamientos. Efectivamente, las palabras de Flavio Josefo, cuando se refiere a la resurrección y la obra de Jesús, aunque también a la relación con los Santos Padres, resultaban poco convincentes, por lo que apresuradamente interpretaron todo el texto como una burda falsificación para realzar la figura del Mesías. La polémica no tardó en desatarse, enfrentando nuevamente a los dos grandes grupos de estudiosos de la biografía de Jesús. Por una parte, los historiadores más escépticos utilizaron las objeciones al texto de Josefo para reafirmarse en unas conclusiones que, como dijimos, más bien parecían tomadas de antemano, mientras que los eruditos marcadamente católicos se apoyaron en estas palabras para probar no sólo la existencia del Hijo de Dios, sino también su divinidad y su resurrección. La controversia se prolongó en el tiempo, generando acalorados debates, que ni siquiera quedaron zanjados cuando en 1971 salió a la luz una traducción al árabe de la obra original de Flavio Josefo, atribuida a Agapio de Hierápolis, realizada en el siglo X. Gracias a esta fuente, hoy podemos saber que las frases puestas entre paréntesis del texto que hemos mostrado anteriormente, son interpolaciones posteriores incluidas por autores cristianos, por lo que el texto original quedaría de esta forma:

En este tiempo existió un hombre de nombre Jesús. Su conducta era buena, y era considerado virtuoso. Muchos judíos y gente de otras naciones se convirtieron en discípulos suyos. Los convertidos en sus discípulos no lo abandonaron. Relataron que se les había aparecido tres días después de su crucifixión y que estaba vivo. Según esto, fue quizá el Mesías de quien los profetas habían contado cosas.

La referencia a la resurrección de Jesús, considerándola como un mero relato de la comunidad cristiana se amoldaba mucho mejor a la naturaleza y creencias del historiador judío. De igual forma, el texto de Josefo, considerado como un autor anticristiano por Orígenes (185-254 d.C.) echaba por tierra los planteamientos de los historiadores empeñados en negar la historicidad de Jesús. Además, la presencia de una nueva mención en el capítulo 20 de esta misma obra vendría a corroborar lo anteriormente expuesto.

Ananías era un saduceo sin alma. Convocó astutamente al Sanedrín en el momento propicio. El procurador Festo había fallecido. El sucesor, Albino, todavía no había tomado posesión. Hizo que el Sanedrín juzgase a Santiago, el hermano de Jesús, y a algunos otros. Los acusó de haber transgredido la ley y los entregó para que fueran apedreados (Antigüedades, 20, 200). 

A pesar de la transcendencia del Testimoniun flavianum, las palabras de Josefo no fueron las únicas transmitidas por los autores romanos en referencia a Jesús...



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